Cumbre Turismo CEOE

 

Hoy, el turismo en España genera el 12% del PIB, mantiene 1,5 millones de puestos de trabajo y es el elemento clave de nuestra balanza de pagos .


En la demanda turística de España, que registra un crecimiento vegetativo, están cambiando los hábitos y necesidades, destacando ahora una sensibilidad cada vez mayor hacia el precio, que se enmarca en un entorno de desaceleración económica.


Nuestro turismo registra una distribución caracterizada por un elevado nivel de integración vertical y horizontal, que cada día está diversificando el riesgo país y que está desubicando inversiones.


Competidores como Turquía, Túnez, Croacia, Egipto, Caribe, etc., que han visto en el turismo su principal fuente de desarrollo, están incrementando de forma exponencial sus capacidades. Cuentan para ello con importantes ayudas nacionales e internacionales, y sus regulaciones son menores, siendo también menores sus costes sociales e incluso las propias exigencias / expectativas de los clientes.


En este marco global se enmarca nuestra industria turística, que se caracteriza por estar enfocada hacia un sólo producto, el "sol y playa", donde el 75% de su clientes son de nivel tres estrellas o inferior. Una industria que padece una altísima dependencia (en un 90%) de los TTOO y que concentra un 60% de esa demanda en sólo dos mercados, el inglés y el alemán. A todo ello se añanden una estacionalidad acusada y una oferta que en muchos casos está comoditizada.


La industria turística española, como es sabido, está integrada en Europa, lo que está suponiendo un incremento de los costes operativos frente a nuestros competidores no comunitarios: Croacia, Túnez, Turquía, Caribe...etc.


Es un error común creer que la actividad turística sólo está afectada por la normativa especifica de viajes cuando es, por su propia naturaleza, una actividad transversal, y le afectan un gran número de normativas o disposiciones de muy diversa índole. Dicho error parece ser la causa de que el sector turístico no haya sido tradicionalmente tenido en cuenta a la hora de consultar sobre la elaboración de determinadas disposiciones que a la larga han afectado a los costes sectoriales.

En esta exposición, Dividiremos los bloques normativos en ocho grandes bloques: Asuntos Sociales; Política Fiscal Comunitaria; Consumidores; Finanzas; Propiedad Intelectual; Normativa de Viajes; Medio Ambiente y Política Sanitaria.


1) Asuntos Sociales.-

Los costes sociales y laborales suponen la parte más importante dentro de los costes de cualquier actividad del sector servicios. Nuestros competidores no comunitarios tienen unos costes muy inferiores, por lo cual este primer punto es de vital importancia a la hora de analizar nuestra dificultad de competir.

La diferencia en costes sociales con nuestros competidores actualmente está en una proporción de 2 a 1.

A continuación haremos referencia a la normativa que está estudiándose en Bruselas en materia social, normativa que ampliará aún más si cabe la diferencia de coste estructural.

A) EUROPEAN SOCIAL DIALOGUE .

Existe actualmente una política de incrementar el diálogo social, necesario para poder regular las relaciones contractuales entre trabajadores y empresarios. Sin embargo, cualquier mejora salarial no vinculada al beneficio de las empresas, que suponga la disminución de las horas de trabajo sin disminución de salario, o la pérdida de flexibilidad empresarial, tendrá una repercusión directa en el incremento de costes. Prueba de ello es el bajo crecimiento de la productividad en Europa frente a Estados Unidos, 0,6% frente al 2%. Admitiendo que aún así se cree empleo, ese bajo incremento de productividad supondrá las siguientes consecuencias negativas:

  • Mayor dificultad por parte del Banco Central Europeo para controlar la inflación.
  • Será difícil mantener una política fiscal dirigida a mantener el equilibrio presupuestario.
  • Menor crecimiento de la renta per capita a largo plazo, por su dependencia de la tasa de crecimiento de la productividad.

B) DISMINUCIÓN DEL TRABAJO TEMPORAL Y ATT.

La normativa relativa a la regulación de las Agencias de Trabajo Temporal afecta directamente a las plantillas fijas. Mucha de nuestra actividad es estacional, y cada vez existe menos flexibilidad para poder aumentar o disminuir las plantillas según la demanda. Flexibilidad que en ningún caso tiene que suponer precariedad en el empleo, sino tan solo una herramienta necesaria para la mejora de la competitividad.

C) COSTE DE LAS PENSIONES.

La obligación cada vez mayor de las empresa de dotar fondos de pensiones, es un coste añadido que no tienen nuestros competidores no comunitarios.

D) RESPONSABILIDAD SOCIAL CORPORATIVA.

Un nuevo coste añadido lo supone la nueva regulación de la llamada Responsabilidad Social Corporativa, que obliga a efectuar auditorias y compromisos de pago, y afectará a todas aquellas empresas que tengan una facturación superior a los 500.000 Euros: este es el caso de la mayor parte de nuestras empresas.

E) RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS LABORALES.

Huelgas como las últimamente acontecidas, que tanto daño han hecho al sector, son impensables fuera de Europa. La falta de una clara Ley de Huelga (que delimite con claridad tanto actividades permitidas y prohibidas como criterios para el establecimiento de servicios mínimos o para la fijación de la prevalencia del interés general frente al particular) hace que se produzcan conflictos como el del transporte de Baleares del año 2.001, que, además de comportar importantes efectos directos en el propio ejercicio, supuso un gravísimo daño a la imagen de España como destino turístico que todavía hoy estamos pagando.

F) LEGISLACIÓN SOBRE TRABAJOS MÁXIMOS.

La normativa de trabajos máximos, que supone trabajar cada vez menos, es un hecho que se impone progresivamente en Europa. En nuestro sector, donde el componente servicio es elemento fundamental, la normativa sobre trabajos máximos no se ha traducido en un incremento de productividad y por lo tanto nos resta competitividad frente a nuestros competidores que no tienen esas restricciones.

G) DESEMPLEO.

Resulta bueno comparar cuánto supone para un empresario europeo y cuándo para un empresario de un destino competidor el importe pagado por este concepto y en general por el concepto Seguridad Social. Si bien en cada caso las variables son distintas, en general, la diferencia es, en todos los casos, muy acusada.

H) TRANSFERENCIA DE EMPRESAS.

Las empresas, cuando se venden, se obligan a asumir unas cargas laborales, que en muchos casos las hacen inviables o les llevan a conflictos largos y costosos.

Materias como el principio básico de inclusión de los discapacitados, las mujeres y los jóvenes; la información y consulta a los empleados, la liberación de representantes sindicales, la cualificación de expertos en seguridad laboral, etc. han sido logros sociales de los últimos años que han tenido un desarrollo importante desde que España es miembro de la Unión Europea. Ahora surge la pregunta ¿Es posible compatibilizar la subida del nivel de vida de los ciudadanos europeos, con los crecientes costes que dificultarán la competitividad de nuestras empresas? ¿No sería necesario dotar de herramientas de flexibilización de estos costes conociendo las diferencias con nuestros competidores y sabiendo que el sector turístico es el mayor generador de empleo de nuestro país por índice de crecimiento?. Carece de sentido aislar, cegar, las condiciones laborales de las empresas turísticas de un país respecto del entorno competidor internacional que les afecta directamente.


2) Sanidad y seguridad laboral de los empleados.-

La legislación a este respecto ha procurado elevar el nivel de bienestar y seguridad de todos los trabajadores. Estas mejoras han supuesto unas inversiones necesarias y un incremento de costes que en muchos casos no han representado una mejora de productividad y en muchos otros son normativas simplemente imposibles de cumplir.


3) Propiedad Intelectual.-

En estas fechas, se está decidiendo la extensión y la revisión de la directiva comunitaria sobre la propiedad intelectual. El sector turístico, haciendo especial incidencia en los restaurantes, bares y hoteles, puede verse afectado muy directamente por unos costes abusivos por el simple hecho de tener TV en abierto para sus clientes.

Las cifras demandadas por las entidades de gestión, la multiplicidad de entidades que se dedican a ello (todas ellas dirigen sun asias recaudatorias hacia el sector turístico), la ausencia de criterios claros sobre conceptos recaudables y por quién, la falta de unidad en los propios departamentos ministeriales del gobierno a la hora de defender a unos y a otros, nos llevan a tener un importante recelo de cómo va a quedar en el futuro esta regulación. Las cifras que en su día empezaron a demandar algunas entidades de gestión, superaban el beneficio anual de muchos establecimientos, por lo que es preciso ordenar y racionalizar la gestión de unos derechos que suponen unos costes abusivos que pueden llevar a la ruina a muchas empresas.


4) Finanzas.-

¿Es la industria turística una industria? ¿Es necesaria una reconversión del modelo de negocio? Nosotros consideramos que sí, que están cambiando los hábitos de los consumidores y sus exigencias. Por ello, es preciso la implicación de la Administración para la modernización.

No hay que olvidar que nuestros competidores están creciendo con nuevos proyectos, de nueva planta, adaptados a los nuevos deseos de los consumidores, con importante ayudas nacionales e internacionales y muchas veces orientados por personas con gran experiencia en el negocio.

La planta de alojamiento española en su gran mayoría es una planta de antigüedad superior a 20 años. Aunque en el último decenio se han hecho importante esfuerzos de modernización, no cabe duda que todavía hoy precisa de inversión. El 95% de las empresas son PYMES familiares, que en muchos casos no disponen de los recursos propios necesarios para esa modernización y que, de no acometerla a tiempo, se verán abocados a la desaparición. Ello puede tener como consecuencia el nacimiento de una nueva oferta ilegal, de mucha peor calidad y sin garantías, así como un importante aumento del paro.

Por lo tanto tendría que actuarse en dos direcciones:

1.- En la actualidad el sector turístico se beneficia sólo de 25% de los Fondos Feder , frente al 75% de la industria. Y ello a pesar de que la aportación directa al PIB del sector turístico es superior a la del sector industrial promocionable. Para lo cual se tendrían que modificar los criterios de elegibilidad y valoración que se aplican para la asignación de dichos fondos europeos, ajustándolos a las necesidades del sector.

2.- Hacer extensibles al sector turístico los programas, desgravaciones y bonificaciones por programas de I+D+I, que fomenten la innovación tecnológica y de procesos, que permitan la reducción de costes operativos y una mejora en la satisfacción del cliente. Con ello se logrará una mejora de competitividad.

Las leyes antidumping, que no existen en los países competidores, sumadas a la imposibilidad de devaluar, nos dejan aún menos herramientas de gestión.

Por último, volvamos a mencionar aquí la responsabilidad social corporativa, que no sólo afecta a la política social sino a la estructura financiera de los fondos propios de las compañías.


5) Medio ambiente.-

El desarrollo sostenible es asumido hoy por todos como necesario. El turismo, el hecho de viajar, el territorio donde se desarrolla nuestra actividad, implica un medio ambiente sano que no sólo no debemos degradar, sino que tenemos la obligación de preservar y regenerar.

Sin embargo, sumándose a esta ola de buenas intenciones, empieza a aparecer una legislación, que nuevamente no tienen nuestros competidores, y que lleva mucho más allá de lo razonable las exigencias medioambientales.

¿Cómo van a aumentar, en consecuencia, nuestros costes directos? España, que se desarrolló turísticamente en los años 60 y 70, cometió muchos errores que estamos pagando hoy. Nuestros competidores, aún sin desarrollar, están teniendo un asesoramiento y un compromiso con importantes ayudas al desarrollo. Es impensable que pensemos en destruir masivamente edificios, calles o fábricas y reinventar nuestro destino.

¿Cuánto cuestan los estudios de impacto ambiental? ¿Y las ecoauditorias obligatorias que están a punto de aprobarse en Bruselas?.

La legislación sobre reciclaje de basuras, basuras peligrosas, empaquetados de alimentos, depuración de aguas residuales, etc., nos lleva a que se estén aumentando de forma significativa los costes medioambientales. Costes e inversiones que no se traducen en una mejora de competitividad, sino que son unos costes necesarios para poder competir con destinos que tienen un medio ambiente preservado.

Hay que recordar, una vez más, que el precio del viaje, el segmento de mercado con el que trabajamos, es un motivo fundamental a la hora de decidir el destino y que un destino respetuoso con el medio ambiente no es ya una ventaja sino un mero requisito.


6) Política Fiscal.-

La Política fiscal de la Unión Europea, es una de las que más aleja la posibilidad de competir frene a destinos con una política fiscal mucho más suave, con mucho mayor fraude en su cumplimiento, o con unas ayudas estatales muy ventajosas para la implantación de empresas que promueven el desarrollo del país.

Los recursos públicos que se recaudan para satisfacer las necesidades de un estado moderno son muy necesarios, pero no cabe duda que también son un componente importante del precio final que paga el turista y que forzosamente compara para elegir destino.

Por lo tanto es imprescindible que las administraciones y servicios públicos cuya competitividad está directamente relacionada con la de nuestro sector, adopten una óptica empresarial de rentabilidad social y económica de los recursos que gestiona. También es importante que seamos capaces de capitalizar el valor añadido que sin duda suponen para el turista los servicios e infraestructuras de un destino europeo frente a los de nuestros competidores no comunitarios.

Un ejemplo concreto de esto es lo que está sucediendo con el IVA. Existe una enorme preocupación por la posible armonización fiscal en la UE , lo que implicaría una subida del IVA en España, con consecuencias catastróficas para nuestro destino. El sector turístico en Europa según datos del año 2000, emplea a 6.500.000 personas, y está formado por 1.500.000 empresas, teniendo el 95 % de las empresas menos de 10 empleados. El 50 % de los empleos son femeninos y el sector cuenta con el mayor incremento de la tasa de contrataciones fijas . ¿Cuál es el IVA en Europa?.

En hoteles, España, con su 7 %, está situado en quinto lugar por abajo, solo superado por Luxemburgo con un 3%, Portugal 5%, Francia 5´5% y Holanda y Bélgica con un 6%. En Dinamarca se llega al 25 %, en Inglaterra al 17 ´5 %, ....

En restaurantes, España con su 7 % ocupa el tercer lugar por la cola, encontrándonos a las países nórdicos con una media del 25 % y muchos más por encima del 18 %. Es absolutamente necesario seguir con un IVA reducido y no ceder a las tentaciones de armonizar y homogeneizar, que siempre llevarían a un incremento de este impuesto indirecto con consecuencias directas sobre el precio final de los servicios turísticos.

El gobierno portugués tiene el deseo de bajar su IVA en hostelería, por la pérdida de empleo y aumento de la contratación ilegal que esto ha supuesto.

En Irlanda, se subió a principios de los 80 , el IVA del 10% al 23 % en servicios turísticos. Se redujo nuevamente en 1986. El empleo había bajado de 26.000 a 21.000 trabajadores. Con una bajada del 50 % en el IVA como ahora tienen, en un periodo similar de 5 años se ha pasado a tener 42.000 empleados ( un 100% de incremento).

Holanda, sufrió también esta medida, y el gobierno holandés ha calculado que una subida de 4 puntos en el IVA, significaría la pérdida de 17.000 puestos de trabajo.

Otro tributo indirecto que tiene una enorme incidencia sobre el sector son los impuestos sobre combustibles.

Hay que sumar, aunque no es motivo de esta ponencia referida a la Unión Europea, la incidencia de los impuestos locales y autonómicos. En nuestros países competidores, la presión fiscal se acerca en varios casos a un 70 % menos de media que la que hoy soportamos en España, si sumamos las tasas actuales y el nivel del cumplimiento real de las obligaciones tributarias.


7.- Legislación de Consumidores.-

¿Quién manda en la UE? ¿Consumidores o productores? Claramente, todos podríamos responder con facilidad a esta pregunta. Los consumidores han ganado la batalla, para su seguridad y cumplimiento de compromisos. Sin embargo, ¿es correcta la legislación europea de consumo?.

No podemos estar de acuerdo con muchas de las exigencias, que han ocasionado importantes abusos. Se está fomentado la queja, a fin de obtener compensaciones económicas, con lo que se está abusando en demasía de la buena fe de muchos proveedores de servicios y está obligando a pagar compensaciones millonarias.

Uno de los enormes peligros de esta legislación, es hacer subir las expectativas de los clientes. Expectativas que por su propia naturaleza son subjetivas. Como define la teoría de Marketing, conseguiremos superar esas expectativas si los resultados obtenidos son superiores a los resultados esperados. Es decir, si se espera 5 y se obtiene 7, satisfacción. Pero, por la naturaleza subjetiva de esta ecuación, un cliente puede esperar 4 y otro 8, Si en ambos caso se obtienen 7 puntos, en un caso el cliente estará satisfecho y en otro reclamará, y con la actual legislación los jueces o los agentes intervinientes le darán la razón. ¿Cuánto nos cuesta esto a los agentes de viajes, TTOO, hoteleros....? Muchos miles de millones de Euros anuales, y al final, dependemos de la parte subjetiva de las expectativas de los clientes.

¿Cuál es la principal queja de las compañías aéreas sobre la legislación del overbooking? Ni más ni menos, que el overbooking se produce porque los viajeros tienen derecho a reservar plazas y después cancelar sin coste alguno. Ante la incertidumbre en la planificación de la ocupación, a las compañías aéreas no les queda más remedio que sobrevender, sabiendo que después en muchas ocasiones quedarán asientos vacíos. Desde el punto de vista del consumidor, se exige que se cumplan las reservas, y que si no se puede prestar el servicio que se indemnize de forma muy satisfactoria; sin embargo no se aceptan las exigencias de garantía. Desde el punto de vista de prestador del servicio, se necesitan garantías para poder hacer viable la empresa. Sirva este ejemplo como pequeña reflexión acerca de los derechos y las obligaciones.

Otro caso es la legislación en materia de instalaciones contra- incendios que, por su rigidez y su voluntad de garantizar la seguridad total, llega a absurdos que la hacen de imposible cumplimiento para la mayoría de los establecimientos de más de cinco años de antigüedad.

La responsabilidad civil por daños, incluso por daños morales, nos lleva a que los jueces europeos empiecen a dictar condenas desproporcionadas. El empresario turístico, debe demostrar su inocencia, aunque el principio penal sea al contrario, ya que hay una perjudicial inversión de la carga de la prueba. Además, como existe una parte subjetiva importante en la ecuación antes nombrada de la satisfacción del cliente, las condenas sin razón son frecuentes. Esto no sucede en los destinos competidores de España, en los que demandar por estos motivos es caro y difícil.

Una vez más, gracias a lo avanzado de nuestra sociedad, el turista que visita un destino europeo, como es España, tiene unas garantías y seguridad que en otros no tendría. Garantías y seguridad que tenemos que ser capaces de capitalizar como un valor añadido frente a nuestros competidores.


Existen más normativas que preservan derechos y que suponen costes añadidos como son: La Ley de Protección de Datos, legislación anti-tabaco, Homologación de materiales, Sanidad alimentaria...etc. A modo de ejemplo y para concluir, mencionar una de las más recientes, La Guía Europea de Prevención de la Legionelosis Asociada al Viaje, que entró en vigor el 1 de Julio de 2.002.

La legionela causa alarma social. Por ello, se imponen unas normas que, sin consultar con nadie del sector ( aunque sí con las autoridades sanitarias de nuestro país), nos obligan a unos controles y medidas imposibles para la mayoría de las empresas.

Como por ejemplo el someter a las instalaciones de aire acondicionado y agua sanitaria a unas temperaturas que la mayoría de ellas no pueden soportar.Para alcanzar tal objetivo es preciso identificar algunos elementos y actuar adecuadamente sobre ellos:

Sabiendo asimismo que el periodo de incubación desde el contagio suele ser superior a dos semanas, si a un turista se le detecta la enfermedad, el hotel es siempre culpable, aunque el turista lleve sólo tres días de estancia. Se ha demostrado que la inmensa mayoría de los turistas ingresados en España han contraído la enfermedad en su lugar de origen. Tenemos un plazo demasiado breve para demostrar que no lo han contraído en nuestro hotel, acompañado de documentos oficiales que son imposibles de conseguir en el plazo que pide la reciente legislación. Si no se cumple el plazo, el nombre del establecimiento aparece en una web donde las autoridades sanitarias le estigmatizan, diciendo que allí hay problemas de legionella; lo cual obliga a los TTOO a no contratar en ese establecimiento por las posibles repercusiones de responsabilidad civil. Para cumplir esta normativa se tendrán que invertir miles de millones para adaptar nuestras instalaciones. Inversiones que una vez más por desproporcionadas que son, restarán competitividad, además de no elevar el nivel de seguridad requerido.


De todo lo expuesto se saca como conclusión que, por su propia naturaleza transversal, al sector turístico le afectan un total de 250 medidas. Medidas que en la mayoría de los casos se legislan sin contar con el sector.


La adecuación de instalaciones y modelos organizativos para cumplirlas le supone al empresario un incremento de costes que en muchos casos, además de ser innecesario, no aporta valor al producto turístico y como consecuencia le resta competitividad. Y todo ello frente a la creciente competencia de nuevos destinos competidores.


Alternativas.-

En una situación como la descrita, podemos plantear dos alternativas:

  • Elevar el nivel del segmento tradicional de la clientela, de un mayor poder adquisitivo, en zonas y productos donde ello sea posible.

  • En el segmento donde somos líderes, que es el que agrupa un público de tres estrellas o inferior y que representa el 75% de nuestra demanda:

 

    • Incrementar la calidad entendida como mayor satisfacción del cliente, para lograr incrementar el nivel de fidelización

    • Lograr la reducción de costes mediante la mejora de procesos e innovación de productos y servicios, de tal forma que se proporcione una experiencia única.

Permitir mantener una posición de precios competitiva, con una elevada relación calidad precio


Para ello proponemos:

1.- Potenciar la innovación de la industria turística española, para lograr ese doble objetivo de incrementar la satisfacción del cliente reduciendo los costes operativos. Para lo cual, habra que acometer las siguientes medidas:

  • Seguir apoyando financieramente al ICTE, así como la creación del Instituto Tecnológico Hotelero de España. (ITHE).
  • Revisar el concepto de I+D+ I fiscal, con el objeto que se puedan acoger acciones e inversiones que suponen innovaciones en nuestro sector y que ahora no se consideran.

2.- Adecuar las tablas de amortizaciones fiscales de la industria hotelera a la realidad del ciclo del negocio, como se ha hecho ya en otros sectores, con el objeto de liberar fondos que son necesarios para la inversión en mejora de la capacidad productiva, además de reflejar la auténtica situación patrimonial de las empresas.


3.- Que todas las administraciones públicas españolas sean conscientes de la naturaleza transversal del sector turístico, para que el sector sea tenido en cuenta en el proceso legislativo.


4.- Con el objeto de apoyar el esfuerzo por desestacionalizar, acometer la reducción de tasas aeroportuarias de las zonas turísticas estacionales, en temporada baja. Con ello conseguiremos reducir los costes fijos por día de operación e incrementar el nivel del capital humano del sector al hacer más atractivo el sector a profesionales que ven en la estacionalidad una dificultad para su desarrollo.


5.- Ante la gran dificultad que se tiene para encontrar mano de obra para cubrir los puestos base, realizar acuerdos con terceros países, que permita el acceso a un mayor número de personas y reducir la espiral de la inflación salarial y como consecuencia la mejora de la competitividad.


6.- Al ser el sector turístico un sector atomizado, una de las mayores deventajas que tiene es la falta de información, fiable, actualizada para la toma decisiones y competir. Proponemos que se mejore, actualice y potencia un sistema de información de mercados que sea de fácil acceso, fiable y actualizado.


7.- Las inversiones en promoción y comunicación en nuestros principales mercados y en nuestro principal producto, sol y playa, son cada vez mayores por parte de todos los destinos que entran a competir.

Por lo tanto pensamos que es una exigencia no sólo incrementar los presupuestos destinados a promocionar un destino líder como es España, sino que se debe lograr una colaboración más estrecha entre la administración del Estado y las distintas Comunidades Autónomas, con el objeto de optimizar el gasto, lograr sinergias y mejorar la rentabilidad de la inversión. Todo ello en una estrecha colaboración con el sector privado.


8.- Sabiendo que una de las ventajas que ha tenido España como destino era el trato y la amabilidad de su gente hacia los turistas, quizá fruto de la necesidad que teníamos de desarrollar nuestra industria, hoy es claro que hace falta una campaña de concienciación nacional hacia el trato al turista y la importancia que tiene hoy más que nunca el turismo para España.


9.- La igualdad de condiciones en la competencia es una de las premisas que la administración debe garantizar. En la actualidad se ha desarrollado en la costa turística española un desarrollo inmobiliario que ha puesto en el mercado una gran cantidad de oferta que no cumple con la legislación fiscal y tributaria y que por lo tanto está poniendo en situación de desventaja a la industria. Por lo tanto la administración tiene que destinar medios para que esta oferta cumpla con todas sus obligaciones.